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Trisol
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« : 18 de Enero de 2006, 02:13:00 » |
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He olvidado las palabras | Se me ha perdido hasta el llanto, he olvidado las palabras, me he dejado el corazón entre el humo y las colillas apagadas… y cuando miro en este espacio negro de soledad dentro del pecho, me encuentro en este abismo rebuscando amigos y recuerdos, pocas luces que iluminen este camino de sombras, pocas cosas que me eleven, mientras en silencio se me hunde y se apaga este sentimiento…
Ajenos a un mundo de palabras… surgieron todos los besos regalados a otro corazón que latía como propio en pecho ajeno... y no entendimos de segundos, viajes, horas o kilómetros.
Nada cabía más allá de nuestro amor sincero... ahora, de tanto llorar busco huérfano todo aquello; los besos que no puedo dar, aquel mundo perfecto donde hasta al respirar se nos llenaba del otro… el pecho, evitando alimentar este mundo que grita tu nombre solamente de recuerdo.
Y todo otra vez deslumbre, un día nunca demasiado lejos en que mi corazón atravesando labios hasta el tuyo llegue, todo lo que quede por hacer sea vivir... un infinito de Momentos. Y veo el tren de juguete que me compré… un balón rojo de un deporte que no juego… por aquí no pasa ni el tiempo, ni pasan las horas, ni las miradas, ni los viajeros, ni pasa un segundo en un panteón donde todos parecen muñecos, todos de piedra, sentados, atentos al monitor, a la voz mecanizada que repite dársenas y trayectos… que si Chalco, que la salida a Ameca o a Cuahutla… tal vez al Distrito Federal… como una extraña lotería que como premio regala cansancio, horas de sueño y lejanía.
Como un inútil rebaño esperando que abran la puerta de su redil, hasta que se oye la sucesión de palabras que abren el corral. Entonces, mochilas, maletas, minutos, cigarros y esperas avanzan en procesión hasta su asiento cuarenta y nueve, doce o quince, tal vez cincuenta.
Y todo se vuelve a parar mientras se dibujan en cada asiento, en cada viajero… algo de esperanza y de ilusión mientras avanzan las líneas blancas de la oscura carretera… eso veo en mi tren de juguete y en ese estúpido balón que no cuido…
Consumo el cigarro que consume mi vida… escuchando a Aute y a Sabina en la radio… con una Coca Cola enlatada… con un libro azul que me habla de microbios y cazadores, recuerdo cada minuto de ayer… acariciando tu cuerpo y tu alma y tus juegos de superiorida d sobre mis intentos… y no me queda otra cosa que caer en la confusión...
Y sin camisa en las escaleras vivo en un mundo que no elegí, como queriendo pintar un mundo de color negro con acuarelas secas, masticando el pincel, arañando los recuerdos en busca de tu corazón, partículas secas que olvidaste y que humedezcan mi corazón; así desliza mi mundo, trazando aguijones en lugar de hojas, dejando surcos donde cantaban sonrisas… en este lienzo sin luz ni forma.
Así se pasan las horas entre la radio, el libro, el balón, el tren, la coca Cola… página tras página, pintando acá un surco, allá una herida, todo con forma de labios que me abandonan.
Así se desgrana el tiempo, dejándome poco más que gotas arena arañando mis ojos y cabellos; y mi mano tiembla cuando termino este intento de poema, porque no me gustaría que olvidaras estas palabras de mi vida… en esta tenue postal… y es que a veces creo que estas hecha de plástico fino… y otra veces de flor de lino… que tiembla con el frió.
Todo pintado de colores, olvidando el negro, por que ese color oscuro esta pintado sobre mi piel.
Dan
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