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Autor Tema: Recuento del tiempo  (Leído 863 veces)
0 Usuarios y 2 Visitantes están viendo este tema.
Darksoul
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Mensajes: 83


« : 02 de Febrero de 2007, 03:06:44 »



Cada día al despertarse, no importaba como hubiera resultado el día anterior, para mi amigo todo parecía rutina y monotonía, hacia tiempo ya que había perdido ese sabor a duda y expectativa que algunos todavía gozamos al levantarnos . Tras estirarse pesadamente sobre la cama, se sentaba, como esperando una iluminación divina sobre como vestirse, perezosamen te se deslizaba por el borde de la cama, se calzaba el primer par de zapatos a su alcance y se dirigía al baño colocándose frente al espejo, examinando cada rincón de su aún joven rostro como esperando encontrar en el alguna huella de que la vejez por fin lo había alcanzado.
Lentamente se iba despojando de su habitual pijama a rayas beige y se introducía bajo la regadera abriendo con exasperante parsimonia ambas llaves buscando el equilibrio perfecto entre frío y caliente.
Tras él, el reloj en el borde de la mesa de noche marcaba con un constante tintineo la alarma de las seis y mientras él se escondía bajo el constante goteo del agua, su mujer comenzaba a despertarse, buscando a tientas el reloj para desconectar la insufrible alarma que le indicaba que la hora de ir a trabajar estaba peligrosame nte cerca y debía levantarse de la cama.
Hacia algunos años ya que no les era necesario llevar a cabo ese ritual estresante de convencer a los hijos de que debían levantarse ya, pues aunque uno de ellos aún vivía en la casa paterna, solía tener sus horarios bien establecido s y regularment e solo requería de ellos cuando necesitaba conversar.
Tras terminar de despertarse bajo el constante flujo de agua sobre su cuerpo se vestía siempre bajo el mismo esquema, camisa interior, calzoncillo, camisa de vestir, pantalón, cinturón y calcetines a juego y después de lustrar los zapatos conveniente s se calzaba los mismos.
En los últimos tiempos cada mañana lo asaltaba la misma pregunta, que haría cuando esa rutina no pudiera ser mas, estaba tan acostumbrad o a refugiarse en las exigencias de su trabajo día a día hasta altas horas de la noche que no imaginaba en que invertiría tanto tiempo cuando no quedara de otra y la jubilación fuera lo único en su vida.
Aunque no lo aceptara abiertament e, esto lo aterraba, conocía tantas historias de personas que después de disminuir su ritmo de vida habían caído en depresión y fallecido, que el solo hecho de reparar en este pensamiento le propiciaba un desagradabl e sentimiento de incertidumb re y pesadez que últimamente lo acompañaban a todos lados.
Él, el hombre fuerte, exitoso, determinado, incansable, impasible, inalterable se veía agobiado y socavado por un sentimiento que no expresaba mas que una idea constante en sus pensamiento s: derrota inaplazable ante el tiempo.
No importaba como lo viera, o como lo enfocara, el resultado desde su punto de vista siempre era el mismo, el tiempo no perdonaba y pronto le dejaría claro que al final de cuentas el mandaba, que el control absoluto de los acontecimie ntos no era nada sin él.
La crisis de los cincuenta le había llegado de golpe, no tan evidente en su propio hogar, donde de una u otra forma se sabía seguro, sino en el exterior, donde todo a su alrededor le recordaba que el tiempo pasaba y el ayer se quedaba atrás, mientras el mañana le pasaba de largo.
Por más que se esforzaba en mantener su esquema habitual, su cuerpo, cada vez de una manera más insistente, le hacía saber que los años no pasaban en balde y que empezaba a resentir el embate del tiempo.
Tal vez para quienes lo conocían no podía esperar más de la vida en ese momento, había alcanzado cada una de sus metas y ahora veía con placer como su familia obtenía a su propio ritmo cada meta establecida .
Pero para él eso era un dato inequívoco de que ya no había mas, se había esmerado tanto en obtener todo lo deseado en un tiempo record, que ahora que por fin veía coronados todos sus esfuerzos no encontraba alguna actividad o reto que lo motivara a continuar.
Ahora entendía aquello que su padre les inculcó con insistencia a sus hermanos y a él y que con el tiempo había pasado por alto: no se traguen el mundo de un solo bocado, no se extralimite n, no se empachen, el tiempo no es un enemigo, es un aliado, siempre y cuando logremos ponerlo de nuestra parte y sacarle partido. Que cierto era eso de darle tiempo al tiempo, pero se había enfrascado tanto en cómo obtener lo que tanto anhelaba que olvido disfrutarlo, apreciarlo, valorarlo, llegó a dar por hecho que todo lo que tenía era por que así debía de ser, se olvido de su verdadera prioridad: disfrutar.
Ahora se arrepentía, cuando analizaba sus recuerdos se daba cuenta de que todo había sido tan rápido que parecía pasarle de largo, aun en los momentos mas importantes de su vida: su boda, el nacimiento de sus hijos, su éxito laboral, en lugar de disfrutarlo estaba ya planeando el siguiente paso a dar, salvo su mujer que se preciaba de conocerlo ampliamente, en realidad era un extraño, aún para sus propios hijos y por primera vez esto comenzaba a pesarle.
Pero si algo había aprendido de su padre es que si no le dabas tiempo al tiempo, este te aplastaba implacable.
Tan metido estaba en sus pensamiento s que no se percató de la mano posada con confianza y seguridad sobre su hombro, con gentil firmeza su mujer ejerció mayor presión y lo sacó de sus pensamiento s, instintivam ente él buscó su mirada y lo que en ella encontró le devolvió la seguridad, esos ojos que también conocía, que lo habían atado desde el momento mismo de conocerla, le expresaban todo su amor y le transmitían en una muda promesa que no importaba como se dieran las cosas, ella no permitiría que él cayera, que juntos encontrarían un nuevo camino para explorar, que el futuro no era solo suyo, que era de dos.
Tras un instante que pareció eterno ella rompió el contacto visual para no mostrarse vulnerable y tomándolo suavemente por el mentón lo beso tierna y pausadament e y al separarse solo le sonrío.
En ese instante mi amigo comprendió que el ayer no debía atormentarl o y el mañana no debía acosarlo, pues el hoy ahora más que nunca parecía tener preparado para él una amplia gama de expectativa s y que por más incierto que pareciera tornarse su futuro ella estaría ahí para compartirlo, para enseñarle nuevamente como encarar lo que debió ser siempre lo más importante: disfrutar cada instante como si no hubiera mas, ser feliz a su tiempo sin preguntarse por el qué será.


Autor:MCCV
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Gran parte de tu futuro se construye con aquellos sueños que decides convertir en realidad, no limites tu capacidad de materializa r tus sueños
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« : 02 de Febrero de 2007, 03:06:44 »

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Nizela
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Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 363

Nizela Alfonsina Uriarte....


« Respuesta #1 : 29 de Marzo de 2007, 08:53:39 »





  Mu bonito leerte DARKSOUL...


                    Nichi
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Las amo con mi vida Micaela Y  Olivia....S on la luz de mi vida...las amo ...
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