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Autor Tema: Hermano Adoptivo.  (Leído 1227 veces)
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Manolo H
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« : 25 de Mayo de 2007, 23:30:24 »



Hermano Adoptivo



Érase una vez, dos hermanos, Blito y Drito, ambos nacidos de los mismos padres.
Vivían en un grandioso bosque, lleno de toda clase de árboles y plantas. Y en su interior existía un precioso lago, donde los dos solían ir a nadar y jugar diariamente .
Allí tenían todo lo que necesitaban y no se preocupaban de nada.
Sus padres solían ir todos los días de caza y tenían las suficientes provisiones para todos.
Blito, el mayor, era muy bueno y responsable, siempre le hacia caso a su mamá, que sabía todos los peligros que en el bosque existían.
Drito, poco más pequeño, era más travieso y algo gamberrete, por que le gustaba hacer todo tipo de fechorías.
Los dos se llevaban muy bien y estaban siempre juntos, jugando y jugando.

Cierto día blito y drito, que estaban jugando en el bosque, sin darse cuenta se iban alejando, entre bromas y juegos, hasta tal punto que se adentraron demasiado en el bosque.
Pues se encontraban en un sitio que ellos desconocían y empezaron a asustarse mucho.
Drito, preocupado, le dijo a su hermano:
-¿Ahora que hacemos? Estamos perdidos y no sabemos volver.
-No te preocupes-. Dijo Blito, intentando serenarlo.
-¿Y como? Acaso sabes tú el camino devuelta.
-Solo tenemos que volver hacia atrás, intentando recordar el camino.
Así lo hicieron, pero no era tan fácil, apenas si recordaban algo, pues no iban bien encaminados . Entonces el pequeño comenzó a enfadarse con su hermano le decía:
-Has visto por tu culpa-. Y comenzó a meterse con él.

De pronto se oyó un ruido ensordecedo r, salieron corriendo y se ocultaron a tiempo entre unos matorrales. Ya más tranquilos intentaron saber lo que había ocurrido, mas no veían nada.
-Era un ruido que venía desde el cielo- dijo drito. A lo que su hermano le contestó.
-Será igual de donde venga, lo cierto es que tenemos que llegar pronto a casa. Venga, vamos corriendo.
-¡No!, no iré a ningún lado, te enteras.- Dijo el pequeño gritando. Pero no contento con ello siguió diciendo:
-Tú has tenido la culpa de que nos hallamos perdido, tú y tú.
- ¡yo!, que solo pretendo volver a casa.
Sin darse cuenta habían elevado la voz. Cosa que sirvió para descubrirlo s.
En efecto un ruido cada vez más grande se iba aproximando a ellos.
De pronto, se abrieron las matas que los ocultaban y al ver a su Mamá, saltaron de alegría, por que los habían encontrado y todos se abrasaron. Pero…
Mamá Pata, muy enojada les dijo:
¿Cuántas veces he de deciros que no os alejéis del lago? ¿Cuántas?
Blito, intentó explicarle lo sucedido, pero el pequeño de los patitos, no lo dejó y mintiendo dijo:
-Ha sido Blito, por su culpa nos hemos perdido, él ha sido el que me trajo hasta aquí.
Pero, Mamá Pata, sabiendo como era, le regañó diciendo:
-Drito, demás sabes tú que él no ha sido, así que te quedaras castigado sin ir a nadar en todo el día, por mentiroso. Y ahora vamos que vuestro padre, que os estaba buscando por otro sitio, estará preocupado.
Por el camino de vuelta a casa, Mamá Pata les iba diciendo, todos los peligros que pueden haber en el bosque y la aptitud que hay que tener en cada momento.
Llegando ya a casa vieron aparecer a Papa Pato, que se tranquilizó al verlos venir.
Al llegar a ellos, también una fuerte regañina les dio.

Pasaron varios días cuando, los dos patitos, que estaban nadando en el lago, vieron a lo lejos que algo se acercaba hasta ellos. Entonces Blito le dijo a su hermano:
-Mira, mira, parece un patito, voy a acercarme.
-No. No. Échalo de aquí, no quiero que este con nosotros- Pero Blito sin hacerle caso, se acerco y sorprendido dijo.
-Pero si es un patito chiquitito y esta muy cansado. Ven ayúdame a llevarlo a la orilla.
-No, no y no, que se valla, que se valla de aquí.- Entonces Blito, muy enfadado, gritó a su hermano.
-¡Tú, es que eres tonto de nacimiento! Valiente hermano que tengo.- Y èl solo, fue ayudando al pequeño hasta llegar a la orilla.
Llegó muy agotado. Apenas tenía fuerzas para mantenerse en pie.
Drito, muy irritado le comentó a Blito.
-Déjalo que se vaya, ya le has ayudado bastante y …
Interrumpiéndolo y sin dejarlo terminar, el hermano le dijo:
-Ni lo voy a echar, ni se va a ir, ni lo voy a dejar, te enteras. Voy a llevarlo con mamá, ella sabrá lo que hacer.
- Pero, no pude ser, nos quitará el alimento, no podremos jugar como antes. Ya nada será lo mismo.- Dijo el pequeño, intentando razonar.
Entonces Blito le contestó:
-Yo, soy el que nunca más va a jugar contigo. Ya lo sabes.
No tardaron en llegar donde estaba mamá y papá pato, que al verlos llegar, se sorprendier on mucho, pues no esperaban tan grata sorpresa.
Después de que Blito les contara todo lo sucedido, mamá pata les explicó lo que iban a hacer:
-En primer lugar tengo que decirte, Drito, que está muy mal lo que has dicho y con tú aptitud egoísta no conseguirás nada. En segundo lugar, que se quedará con nosotros, sino vienen sus papas por él, todo el tiempo que haga falta. Se alimentará y vivirá como uno más de la familia. ¿Me has oído, hijo?
Drito, que estaba irritado, no hizo otra cosa que salir corriendo sin pronunciar palabra alguna. Iba tan cegado por los celos, que no vio donde se metía, pues corría y corría alocadament e, así se adentró en el bosque más de la cuenta.
Papa pato al ver que se dirigía hacia el bosque, salió corriendo tras él, talvez demasiado tarde, porque el pequeño Drito al oír que le seguían, se agachó entre la maleza para ocultarse.
Él, no pretendía alejarse mucho, solo quería estar solo, pero las circunstanc ias lo llevaron a ello, descontrola do y descentrado no sabia que hacer.
Caía ya la tarde, papá pato, no lograba encontrarlo, busco por todos los lados, miró por todos los sitios y nada, no había forma de dar con él. Pero no se daba por vencido.
Entretanto, mamá pata, que estaba en la casa, empezó a impacientar se, al ver que no venían, Blito también estaba preocupado, pero trataba de no expresarlo, entreteniéndose con el patito chiquitín, que también necesitaba, halagos y cariño.
De pronto se abrió la puerta y apareció papá pato, venía solo y desolado pues no había podido encontrar al pequeño y les explicó diciendo:
-He mirado por todos lados y ha sido imposible dar con él, seguramente ha tenido que esconderse en algún sitio, para que no lo podamos encontrar. Valiente pato tonto, ¿Qué pretenderá?
Entonces fue cuando, mamá pata, le dijo a papa pato:
-Voy a salir yo ahora, no pararé hasta encontrarlo, tú quédate cuenta de los pequeños, te necesitan.
Era ya noche cerrada y un frío comenzó a caer intensament e. Drito que seguía oculto entre la jara, comenzó a preocuparse, talvez hizo mal en salir corriendo, se preguntaba, pero ya era inevitable. El frío arreciaba, era casi insoportabl e para él. Cuando comenzó a oírse unos ruidos, que cada vez eran más intensos, lo cual le asustó mucho y se decía:
-¿Que será eso? !Que es eso! que se arrastra por el suelo.- Al ver que era una serpiente, pego un grito, -¡Ahhhh!- Y salió corriendo todo lo que podía.
Fue entonces, cuando al oírlo, pues se encontraba cerca, mamá pata salió en su ayuda, lo cual consiguió haciendo mucho ruido, cosa que asustó a la serpiente, que salió huyendo.
Drito, al verla, salió a su encuentro diciendo:
-Mamá, mamita, estoy aquí y se abrazó fuertemente .
Cuando se hubieron tranquiliza do, mamá pata le dijo a su hijo:
-¿Sabes lo que has hecho? A lo que su hijo contestó:
-Si mamá, estoy arrepentido y quiero que me perdones, fui un inconciente y un envidioso, no lo haré más.
Entonces la mamá le dijo:
-Vámonos a casa que están preocupados y  creyendo en tú arrepentimi ento, olvidemos lo que ha pasado.
Así, en silencio, fueron andando todo el camino, hasta llegar a la casa. Entrando en ella, Drito, vio a su padre y hermano, que se quedaron  callados, los miró a todos pero estaban con la cabeza agachada. Entonces, con lágrimas en los ojos, se dirigió al más pequeñito diciendo:
-Ven con migo hermanito mío, que yo te querré siempre, por que estoy arrepentido .
Entonces todos rieron de felicidad.
De pronto sonó un despertador .-Riiiiiing…..riiiiiing……..riiiiiing.- Mamá Lucia dijo:
-Ya es la hora, voy a despertar a los pequeños.- Y dirigiéndose al cuarto donde dormían Pablito y Pedrito, abrió la puerta y corrió las cortinas. Luego fue hacia las camas y dijo:
-Vamos niños hay que levantarse. Venga. Pablito, arriba Pedrito, ha llegado el gran día
Al oír a su mamá, Pedrito, pegó un salto de la cama diciendo:
-Cielo santo, que sueño he tenido, mamá, que sueño. Luego se frotó los ojos y respiró profundamen te.
Mamá lucía y Pablito, se quedaron sorprendido s al ver el salto que dio Pedrito y sin más echaron a reír ampliamente . Cuando se hubieron callado, Pablito dijo:
-¿Qué has soñado Pedrito? Cuéntamelo.- Así, se lo repitió varias veces, pero se había quedado abstraído y callado. Pero no tardó en responder:
-Nada, nada. Era…., era un sueño muy interesante . Y sabes que te digo, algún día te lo contaré, porque no se me olvidará nunca.
La madre, que estaba distraída en sus cosas, no se dio cuenta de nada de lo que comentaban y les ordenó:
-Venga, venga. Dejarse ya de sueños, pues es un día muy importante para todos nosotros. Hace unos días llegó una carta confirmándonos la adopción de Luisito. Tenemos que estar a las diez de la mañana. Venga vestirse rápidamente.
Los dos se habían quedado boquiabiert os, pero fue Pedrito, quien pegando un bote, saltó de la cama diciendo:
-¡Bien! ¡bien! y ¡bien! Tendemos un hermano, jugaremos con él y también nadaremos, ¿Nadaremos? De donde habré sacado yo…. ¡Ah!
Pablito, no salía de su asombro al ver a su hermano tan contento.
Mamá Lucia, de camino hacia  el centro iba explicando a los pequeños como tenían que comportarse con el hermano y decía:
-Ahora ya no podréis jugar juntos, ni tener todo para vosotros, hay que compartir. También tenéis que ayudarme a cuidarlo ¿sabéis?
Fue entonces cuando Pablito comento:
-Claro que si. Mamá.
Luego, Pedrito, le dijo de forma más contundente:
-Nos has dicho, que hoy es un día maravilloso . Pues te digo que para mi, es el día más grande de mi vida. Créelo mamá. Créelo.
Caía ya la noche, un frío intenso se cernía sobre el bosque, en su interior un precioso lago, daba vida a los lugareños.
La chimenea estaba encendida y caldeaba todo el habitáculo. En las  paredes colgadas estaban grandes pieles de oso. A través de la ventana se veía, que comenzó a nevar.
Agarrado a su gran pipa, Pedro, le comentaba a su hermano, Pablo:
_Ya vez después de tanto tiempo, ya te he contado aquel sueño que tuve cuando pequeño. Y la verdad, créeme, siempre me ha servido para encausar mi vida, en grandes momentos de debilidad.
Pablo, que se había levantado del sillón y mirando a su hermano le dijo:
Bueno, bueno, hay que ver, cuantos recuerdo, solo falta que venga nuestro hermano Luís.
Toc, toc, toc. Alguien llamaba a la puerta.



                                                      Fin

Manolo H.
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« : 25 de Mayo de 2007, 23:30:24 »

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Lilian Elizabeth De Marco
Admirando la poesía
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Los sueños nunca dejan de ser sueños


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« Respuesta #1 : 22 de Abril de 2008, 20:33:02 »










Manolo


Gracias por compartir sus sentimiento s
mediante sus letras
Un gusto visitarlas
Un saludo cruzando cielos

Bendiciones

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...." Pero yo no soy como los primeros enamorados que existieron.
Yo sí te negaré al olvido."
Autor;
Otto_r
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