Un alero o un zaguán, un jardín o una cornisa
ante el frío y en camisa son dormitorio también,
cartones que pretenden ser cama y de cobija el papel
los niños que no tienen casa sienten al frío morder,
sus ojitos inocentes ya se cierran con el sueño
del perro no son el dueño solo su amigo frecuente,
quien se acomoda con ellos compartiend o su calor
como lo hicieron con el pan lo hacen con su dolor.
Es un niño como tu o yo lo fuimos en el pasado
pero nunca me he acordado que algún frío me dañó,
este niño que anhela también merece consideración
sueña con tener familia; papá, mamá y hasta abuela,
cada cabecita es un universo con sueños y necesidades
tan crudas sus realidades en este mundo a lo inverso,
no podemos deshumaniza rnos y voltear a otro lado
allí existe un problema debemos interesarno s.
El niño que ríe y llora sin escuela ni alimentos
sin cobija y sin techo a todos callados implora,
por una madre que lo quiera y un padre que lo guíe
el niño hasta sonríe pensando que son quimera,
llueve y el niño llora se siente desprotegid o
ya a los truenos ha temido y al cielo el inocente implora,
que su perro no lo abandone como sus papás lo hicieron
reza por que no hacemos nada y por que dios nos perdone.
bohemio
... Bohemio, duro y tiernísimo poema, desde luego; y si de algo le sirve y acompaña, le diré una cosa: el azar o casualidad no existe, amigo; si bien eso no nos exime de la ayuda desinteresa
da a los demás; Cristo lo dio todo y era Dios, sin nada a cambio; un abrazo, amigo; Orión