Quedan las sábanas... tristes!
Resta tu cuarto envuelto por la cálida luz
del mediodía, resta El, colgado...
Nada más.
Pero a donde vayas no lo olvidarás,
jamás...
aunque lo pretendas, aunque tú te abraces
a mil cuerpos tiernos, en noches salvajes,
aunque busques la felicidad en la ciudad
de las luces de neón... siempre será su luz,
la divinidad, la que tu corazón rescatará
de tienieblas de pesar, de senderos que van
a los acantilados, de las noches sin estrellas,
siempre será El, tu Amado, quién velará
por tí, nunca te va a olvidar, chica huidiza,
y tú, vayas donde vayas,
no lo olvidarás... jamás.



