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Autor Tema: “Ciudad insensible”  (Leído 653 veces)
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« : 29 de Octubre de 2009, 20:24:56 »



“Ciudad insensible”

Era un atardecer “normal” demasiado normal para mi gusto, acababa de salir del metro y ya la ciudad caía sobre mis hombros, venia con todos sus sentidos activos hablaba con la voz del viento y con las melodías desordenada s que formaban las personas en su coro al caminar con ese susurro molesto de los autos y las motos. Me perforaban el pecho los olores el perfume de aquella chica que pasó a mi lado, la comida que se preparaba al aire libre y las personas que la rozaban con sus telas, el humo inmutable que dejaban sin contemplación las tuberías de los autos. “El mundo sin auto no seria la misma cosa”. También el aroma que dejaba aquella flor que aun sobrevivía ante tanta vida ante tanta cosa.

Luego de haber caminado un poco llego el turno de mi mirada, aquellas luces centellante s y llamativas que encendían en las tiendas, aquel “desfile de modas” que había en la calle porque era eso un desfile de modas pues la gente vestía todo tipo de ropas, todo tipo de estilos, era imposible notar algo que fuera idéntico, la ciudad estaba formada por miles y miles de identidades únicas. El tacto no se quedo atrás justo paraba en un semáforo y la gente tropezando la unas a las otras hasta tropezar conmigo éramos unos pines con un equilibrio perfecto y una sensibilida d casi nula, apenas sentíamos el roce que daban nuestros cuerpos apenas sentíamos la calidez de una mano rozando a otra, apenas notábamos las cosquillas del cabello cayendo inevitablem ente sobre alguna parte de nuestra piel, el aliento de una respiración agitada sobre nuestro hombro, éramos insensibles éramos robots con defectos de fabrica, ignorando cada sensación “y luego en nuestra soledad añorando un pequeño toque de piel”, quizás algo mas llamado abrazo.

Me sentía atrapado en un mundo que daba la vuelta siempre igual ¡hasta la ciencia lo corroboraba! Era como escuchar en las noticias a cada día la explicación de los movimientos de la tierra “el día, si el día luz y oscuridad siempre en magnitudes iguales, veinticuatr o horas, mil cuatrocient os cuarenta minutos, ochenta y seis mil cuatrocient os segundos, el día que maravilloso era solo horas minutos y segundos sin cambios ni alteracione s, la rutina hecha al tamaño del mundo del universo”

Camine un poco mas y perdí todo sentido de la orientación, no supe por un tiempo a donde iba y que tenia que hacer, ya era común en mi las lagunas mentales, camine sin aun recordar nada pero no negaba a mis piernas que me guiaran por esas calles que no conocía de seguro me perdería si seguía así, no me preocupe era momento de hacer algo diferente, de cambiar un poco la rutina. Note con algo de preocupación la caída del atardecer y la llegada de las primeras sombras del manto nocturno, gire bruscamente  cayendo en cuenta ya en lo que debía hacer, aunque antes de centrarme en mi cometido, me di cuenta de que caminaba por un lugar diferente lleno de silencio, con personas solitarias o máximo en parejas estaba en una plaza una plaza distinta jamás creí ver lo que era el otoño pero las hojas sueltas y regadas por todo el suelo alrededor de la plaza y bajo los árboles teñía el lugar de un tono rojizo ¡magnifico!.

Camine con cautela procesando eso que veía en mis retinas y luego almacenándolas para siempre en mi memoria, pero seguía siendo yo mismo estaba cargado de prejuicios ajenos, de miedos impuestos, aquella plaza sucumbía al agite y hacia dictadura de paz, pero yo lo veía solitario peligroso el lugar perfecto para ser atacado robado o cualquier tipo de cosas. Un hombre se acerco a mí con cara de preocupación como nervioso tan nervioso que me contagio, ¿me robaría? Era lo más probable acelere el paso para que no me alcanzara, pero al pasar a su lado, alzo su mano pidiendo mi atención y no pude hacer mas que quedarme de piedra temblando por dentro y esforzándome para que mi expresión no delatara mi miedo, el hombre despego sus labios y articulo

-disculpe amigo, me puedes decir la hora por favor-

no reaccione al instante no tanto porque me entraron unas ganas tremendas de reír si no porque estaba recuperando la soltura de mi boca que estaba seca a causa del miedo

-mmm! Son las 6:14-

Lo mire fingí una sonrisa de cortesía y seguí mi paso, pensando en que estaba consumido por prejuicios por vivir de las historias ajenas y creer realidades que solo son validas en verdades sugestivas.  Gracias. Escuche la voz del señor tras de mi pero no me volví para replicar, estaba reflexionan do en el momento en el cual note a una pareja joven besándose en unos de los bancos de la plaza, ¿cómo podría ser que estuviera lleno de prejuicios de mentiras, de ciudades insensibles y aun en mis diecisiete años de vida no había probado el sabor de un beso?.

Debía cambiar, muchas ideas pasaron sobre mí, era momento de hacer algo saltarme alguna regla que me ata a la rutina, saltarme una ley que me prohíba correr entre aquellas hojas secas y reír con el crujir de ellas al ser pisadas inevitablem ente por mis pies, correr reír sin ser visto como alguien fuera de regla o alguien inmaduro.

Fui a parar en un banco de la plazas pensando en lo que puede ser llamado “tonterías de adolescente s” daría ejemplo del amor no correspondi do en mi caso, aunque suena anticuado en esta época en que cualquiera besa cualquiera hace el amor los mayores hablan de una sociedad precoz y yo me refugio en la idea de que pocos son aquellos lo que besan y aman, que son pocos lo que hacen el amor teniendo entre ellos el significado de lo que es el “amor” me refugio en una idea que me hace se dueño de casi una admirable castidad, y no por decisión si no por miedo a la derrota por miedo a lo fugaz y a lo meramente placentero y fugaz. Me sentía diferente sabia todas las cosas que me afectaban externament e la sociedad lo que dicen otros sobre lo malo sobre verdades ficticias, me sentía infectado como si me estuvieran cociendo un disfraz de mentiras sobre mi piel, sobre mi ser, pero no me quejaba al menos me dan la oportunidad de reflexionar pues con sus tantos conceptos de la vida con sus tantas bases, con sus títulos de especialist as y cobardes, puedo elegir para mí mis leyes crear para mi un mundo que muchos dirán de fantasía, si tu tienes tu verdad yo tendré mi verdad pues nadie sabe si la verdad es de todos o si es que todos somos la verdad

Me sumí en mis pensamiento s de tal manera que me sobresalte al pensar todo el tiempo que había pasado, mire mi reloj y me percate que solo habían pasado unos cuantos minutos y que además una chica se sentó a mi lado y era muy linda ante mis ojos aunque totalmente invisible y ajena a lo que es hermoso para mi corazón para mi forma de pensar, ¿cuántas cursilerías serian contadas para mi si expresaba mis reflexiones y mi personalida d en voz alta? Me valdría del disfraz  que tenia para hablar ese momento. Antes de emitir palabra alguna note un hilo brillante que caía desde sus ojos aquella chica lloraba y aun sin conocerla aun sin estimarla sentí el impulso de evitar que eso continuara.

-h... hola-

No pude evitar tartamudear al pronunciar esa palabra, de veras necesitaba ejercitar mi lengua para expresarme mejor, pero en ese momento solo buscaba detener sus lagrimas y funciono pues al instante la chica volteo para secarse las lagrimas sin  que yo no la viera, casi al mismo tiempo se volvió hacia mí y estaba sonrojada por la vergüenza, pero eso apenas lo note pues mis ojos se clavaron en los de ella y lo que note me impresiono y me lleno de nostalgia. Sus ojos albergaban un mar, de esos en los que te puedes ahogar si no sabes notar la diferencia, ese paisaje que nace únicamente en el rostro de  una chica luego de haber llorado, los ojos inundados por lagrimas que negaba dejar caer por las costas delimitadas por su piel, piel que las antecesoras lagrimas moldearon un magnifico relieve en sus pestañas que estaban hechos a la figura de un ángel, una lagrima escurridiza era un río perdido que desemboca en la catarata que formaba en sus mejilla, por los bordes de esa lagrima se encontraba su piel rojiza, era como ver el atardecer naranja reflejado en la arena de una playa blanca, espejo de luz, cuna de luna tras un eclipse

-Hola-

contesto la chica y se le quebró la ultima silaba de la palabra, aunque su rostro no demostró ninguna importancia, ya no sabia que decirle porque me miraba fijamente con esos ojos que me debilitaban el cuerpo, tome aire de una manera disimulada para que la chica  no lo notara y hable

-mmm pues quería saber si estas bien? Sé que no debo entrometerm e en la vida de los demás pero si puedo ayudar en algo me gustaría saberlo-

articule todas las palabras demasiado deprisa y creí que no me iba a entender y me vería como un loco entrometido, pero una vez mas me di cuenta que era presa de los prejuicios pues la chica respondió

-si de veras me siento algo mal, aunque prefiero que mis problemas me afecten solo a mi, aunque igual gracias por intentar hacer algo por mi-

la chica intento sonreír pero solo logro hacer una morisquetas al torce sus labios, aunque no lo note de esa manera, en realidad no notaba nada, dentro de mi algo estaba maquinando para hacer “algo” de verdad por ella.

-no no insisto cuéntame, ya que me he atrevido a hablarte me sentiré mal si no consigo sacarte una sonrisa de verdad-

dije la ultima frase refriéndome a lo pésima que había sido su intentona de sonrisa, la chica me miro algo extrañada, como un bicho raro, ¿qué estaría pesando? ¿qué quería aprovecharm e de su tristeza para coquetearla? ¿o que buscaba algún tipo de placer físico con ella si le ayudaba? ¿pensaba que le estaba ofreciendo la ayuda a cambio de algo? Si estaba pensando eso no estaba segura de mis intenciones o estaba realmente mal para aventurarse a lo desconocido en busca de algún milagro casi imposible.

-bueno la verdad es lo típico, sabes lo de novios?-

hizo una pausa como para ver si le seguía, y sin en verdad estaba dispuesto a entenderla, quise asentir pero ella continuo casi al instante

- es que un chico al que realmente amo con todo mi ser, bueno es difícil de explicar, pero esto va de que me ha sido infiel, de que me di cuenta de que no era como yo creía, tenia otra chica aparte de mi lo puedes creer-

-lo típico de los noviazgos adolescente s-

se me escapo esa frase sin querer fue como si pensara en voz alta eso no lo quería decir, la chica me miro como cara confundida y allí note que volvía a llorar, eso hizo que se me congelaran todos los músculos de mi cuerpo hasta la lengua, tenia que responderle algo, pero en vez de hablar, estaba dando respuesta a mi mismo sobre eso, de alguna manera no podía decirle nada esta petrificado por sus lagrimas, me tarde tanto en reaccionar que la chica se levanto con intenciones de marcharse, ¿pensó que eso era muy complicado para mi o que yo era uno de esos tipos que son infieles?, al ver que se levantaba me tuve que decir a mi mismo”bueno es hora de actuar vamos se sincero”.

-oye oye espera-

le tome por la parte superior de sus muñecas, pues si le tomaba la mano de seguro pensaría que me quiero aprovechar y se marcharía, la chica se quedo quieta y luego se volvió hacia a mi sin sentarse

-disculpa si no pude responderte algo al instante, es que-

titubeé un momento pues no sabia como expresar lo que iba a decir

-bueno es que siempre me quedo como congelado cuando una chica llora no se como reaccionar-

la mire algo apenado cortando nuevamente mis palabras para ver su reacción, pero su rostro era imperturbab le solo tristeza

-la verdad es que no soy el mejor para hablarte de esto, nunca he tenido una novia y solo conozco el tema por otras personas-

la chica se medio sobresalto al escuchar eso, y su cara me dijo que pensaba que yo estaba mintiendo, no porque yo fuera muy guapo para que una chica se me resistiera, si no porque era imposible que una persona de mi edad nunca hubiera tenido una novia

-la verdad es que eso debe ser doloroso saber que la persona que uno quiere  no siente lo mismo por uno, pero sabes algo, antes de que te marches escucha lo que te voy a decir, si una persona realmente causa daño de esa manera nunca es solución para esos las lagrimas, ni la tristeza, la sonrisa tiene que se la prioridad de todas las personas, y si ese chico hizo eso fue por alguna razón, tu sabrás cual, pero sea cual sea tu debes caminar hacia lo que te haga bien, hacia donde realmente seas querida y apreciada, si hubo un error aprende de el para surgir con mas fuerza y ganas de ser feliz, con esto no pretendo decirte que olvides a ese chico y busques otro porque el es malo, no lo digo para que sepas que la tristeza no es alegría-

al terminar de decir eso temí a que la chica se fuera de allí con la tristeza y mirándome como un chico rarísimo, la mire aunque no directament e a los ojos porque aun no tenia el valor para eso. La chica sonrió y esta vez de verdad, aunque solo quitando un momento su tristeza y dijo

-pensé que los chicos como tu ya no existían, pensare en lo que me has dicho gracias-

pude mirarla a los ojos y ella volvió a sonreír, me quede algo mudo pero logre articular

-no es nada-

y sonreí

-por haberme ayudado te has ganado mi numero de teléfono-

comento la chica esta vez con el tono de su voz nostálgico, saque mi celular algo apenado y me prepare para anotar, la chica me dio su numero y también saco su celular y me hizo un gesto que no entendí al instante

-ah! Si, si mi numero de teléfono-

le dije el numero y lo anoto, luego cuando iba a guardar el numero note que la casilla del nombre estaba vacía, levante la mirada

-¿cual es tu nombre?-

preguntamos los dos al unísono, sonreímos por la coincidenci a aunque yo fui el primero en decirle mi nombre.

-mi nombre es Ángel, Ángel David-

-y el mío es Vanesa, solo Vanesa, ya nos conocemos oficialment e,  ahora si me disculpas me tengo que ir-

la chica salió corriendo hacia la izquierda, y cuando llevaba algunos metros alejada de mi grito.

-no dudes en escribirme al teléfono-

me quede unos segundos allí sin moverme, esperando a que algo pasara, lo único que cambio fue la dirección del viento que empezó a chocar contra mi rostro y me estremecí al notar lo oscuro que ya estaba el lugar, empecé a caminar de nuevo al metro buscando el camino de vuelta, doble en una esquina y la ciudad de nuevo cayo sobre mi nuevamente con todos sus colores olores, sonidos y movimientos, una ciudad llena de tantas cosas, repleta de todo un poco y  era una ciudad insensible, callada ante lo que yo necesitaba escuchar y casi muerta ante lo que estaba por empezar a buscar. llegue al metro y viaje pensando en cada detalle de mi día, cerré los ojos y sonreí.
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« : 29 de Octubre de 2009, 20:24:56 »

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VERONICA K.
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« Respuesta #1 : 10 de Julio de 2010, 02:02:17 »

     


SAD FIGURE

Gracias por compartir esta historia

Mi saludo cordial

VERONICA K.
     
Te invito a visitar mi Antología Poética
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