Besos inoportunos, caricias temblorosas,
pensamiento
s alocados.
Aquel "te quiero", mientras las estrellas fugaces
tocan con su violín nuestra marcha nupcial.
Cerrajero del amor soy, y con mi llave maestra
intentaré abrir la cancela de tu corazón,
mientras Dios tira los dados del amor,
donde el calor de tu cuerpo calienta mi alma,
como sol de fuego.
Árboles meditativos sollozan
con el suspiro de las vergüenzas ajenas,
por donde nuestras venas circulan fantasías,
llenas de ventiscas y nevascas, de amores recios
en la soga de la esperanza..
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