La ciudad se ha quedado paralizada, las calles solitarias solo recorridas por ese viento que sopla con intensidad despiadada.
Que noche tan extraña y callada, me asomo a la ventana y no alcanzo a ver nada, No es noche de luna y mucho menos estrellada.
Desde mi ventana solo alcanzo a ver sombras de aquel viento que sopla y ruge como fiera desbocada, las ramas de los árboles se mesen como cabellos de damas refinadas.
Una extraña sensación me estremece frente a esta ventana. La imagen que veo entre sombras y ramas de repente es como un reflejo de la soledad de mi alma.
Mi alma comienza a inquietarse y de repente esa soledad callada empieza a despertarse y a gritarme desesperada… si… su voz es el sonido de ese viento que la acompaña.
¿Porqué?... ¿Por qué si otras veces me ha visitado en mis noches solitarias? ¿Por qué en esta noche de sombras en esta noche tan extraña, entra por mi ventana tan violenta y desbocada?
No le importan mis sentimiento
s ni cuanto su presencia me daña… no quiero escucharla, ella no entiende que si es verdad que estoy sola pero mi soledad esta acompañada.
Pues día con día y noche a noche tu recuerdo y tu imagen me acompañan, y nuestro amor es la esperanza que motivo da a mi alma cada mañana, que al amanecer me levanta.
Porque aun con la distancia que nos separa, el Internet y el teléfono nos unen cuando te extraño y me extrañas.
Pobre soledad por más esfuerzo que haga… nuestro amor, nuestra fe y esperanza jamás apaga. Lo que nace del alma ni con la muerte se acaba.
SOFIA GALO



