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panchovarela
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« : 11 de Junio de 2005, 04:58:43 » |
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CAMELLIA EN ESTA TARDE DE LLUVIA
La noche cubrió de brumas mi sendero a seguir en cada hora silente, mis ansias de llegar al final del camino, mis sueños del día que hoy que se mostró alegre. Esta tarde vi tu pelo ondeando al viento lleno de lluvia y tu paso apurado en los charcos y me detuve a tu lado en medio de la nada, en medio de aquella carretera sin saber que hacías allí sola, empapada en agua y sin zapatos bajo la lluvia. Cuando me viste me saludaste con tu manito y abriste la puerta del carro, allí fue donde observé que además de lluvia habían lágrimas en tu cara preciosa, tenias tus ojos azules, rojos como la tarde de tormenta, en silencio te sentaste a mi lado y miraste al cielo a través de los cristales del techo con tu boca y tu cuerpo temblando.. . No osé preguntarte que tenías pero se que no sueles caminar como yo bajo la lluvia. Tus ojos lindos hoy más tristes que nunca miraban al cielo con desconsuelo y con desesperación sin poderte contener casi, sin yo saber que hacer ni que decirte. Mudos como dos tarados arrancamos por la carretera y te pregunté al verte empapada si querías un trago de whisky, que eso te quitaría el frío y contestaste que tu frío era de muerte, que tu frío era de esos fríos que no los quita nada, que solo el día que tu vida terminara l te volvería la paz a tu espíritu de nuevo, a tu vida trunca. Me pediste que acelerara por el 408 que querías sentir la velocidad en tu vida estática, en tu presente absurdo, en tu realidad hueca, cuando terminaste me di cuenta que estabas muy cercana a un break down de tus nervios y regresé cuanto antes a la casa y aún cuando la puerta del garaje se cerró después de entrar el carro me quedé allí adentro mirándote fijamente y tratando de adivinar que te sucedía, que te había puesto así tan desesperada en esta tarde el día de hoy. Amargamente tus ojos se encontraron con los míos, tus manos buscaron mis manos y solo dijiste: -Yo me quiero morir ya, yo no quiero seguir viviendo así...- No pude articular palabra, nunca te había visto tan deprimida. Algo me dijo que tu Psiquis te estaba traicionand o, temí que hubieras ingerido algo en tu desesperación y pensé en llevarte al hospital para que te hicieran un chequeo de sangre y te lo dije. Te negaste rotundament e y me dijiste de pronto que por qué tu no te merecías ser feliz, que si no era suficiente ya todo lo que te había ocurrido en la vida, que no te merecías parece ni que nadie te amara incluyéndome a mi según tú. Decidí bajarme del carro, di la vuelta, abrí tu puerta y ahí fue que tu tristeza no pudo más y te aferraste a mi con desesperación incontenibl e casi a gritos. Te pregunte con cariño que te sucedía y me respondiste con otra pregunta: ¿Aún no te imaginas, tu lógica no te dice nada? No supe que contestarte, mi mente por este momento se bloqueó también. Al fin con lentas frases entrecortad as me murmuraste que hoy tu niña cumpliría dos años y que hoy podía haber sido feliz. Mi cabeza tan turbulenta como la tuya se revolvió en recuerdos y mi mente giró hacia aquellos días en que a los dos nos rondó la muerte y solo pude abrazarte así empapada en agua y ponernos a llorar juntos los dos y a recordar nuestras perdidas al unísono. Nunca podré olvidarte por humilde, por sincera, por darlo todo sin pedir nada, sin preguntar para no molestar, sin hablar para no argumentar, no podría decir que me separa de ti que no sean los días de lluvia o las noches de amor intenso que una vez vivimos sin consecuenci as y sin medir los deshechos. Franz Liszt siempre me unirá a ti como me une a los recuerdos de mi madre. Mi destino es muy intrincado y no lo sabría descifrar por instantes. ¿Por qué en medio de tanta tristeza y tanta lluvia aun dices que me amas? Sabes que nunca existirá ese vínculo en nuestros destinos, al menos en esta vida. Eres una mujer bella y deseable, una deidad de tu Hungría tan amada por ti que muchos desearan por tus atributos físicos y tu desprendimi ento de todo lo material como el día que me compraste cuatro cervezas con tus únicos diez dólares con el amor y la sonrisa mas pura que pudiste. Siempre amaré tu transparenc ia, tu manera sutil de hacerte querer, tus llegadas en silencio y tu manera de observarme cuando pinto, eres la única que lo ha hecho con tanta devoción por horas. Hoy mi amor más sentido va para ti, y para tu bebita adonde quiera que se encuentre.. . Y mis deseos que el amor en esta tundra que se llama tierra llegue un día hasta tí, en este planeta tan lleno de contradicci ones y de desastres, que a veces nos trata tan fuerte a quienes no tuvimos culpas de nada. Hoy quisiera decir tanto que no alcanzarían las horas de esta madrugada, hoy quisiera abrazarme a ti hasta que llegara el día si eso subsanara tu pena, y le diera de nuevo vida a tu hija pero ya la noche y las horas silentes vigilan nuestros sueños para que nuestras almas se unifiquen en pos de la fuerzas de universo y la paz que tanto anhelamos nos cubra como un manto por los tiempos venideros.
PANCHO VARELA Junio 6 2005 1:38 AM.   
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