Sacerdocio
De la saciedad viene lo sagrado, y de la docencia, maestría.
Por eso llamamos virgen a María. Una hija del mar o agua dulce,
de dulce nombre, sonoro y breve, como un chorro de agua.
Como la nieve blanca, que cubre las cimas de los montes más enormes.
Asemejarse a tal criatura es separarse del mundanal ruido,
viviendo en celdas y obrando productos artesanales .
Algunas monjas se enclaustran, y cocinan pasteles exiguos,
que da pena arrancarles un bocado.
Otros monasterios y abadías recurren a la doma de caballos.
El cultivo de zanahorias, o de lechugas, y la porcelana inglesa o china.
Tengo preferencia por la Cartuja, que es una orden fundada por san Bruno,
hace varios siglos. En esos templos celebran la misa del Gallo, a las doce de la noche, todos los días.
Apenas hablan, y sólo hacen de mudos, o rezan en voz muy baja.
Sorpresas te da la vida, amigo. Visitas otras ciudades y te admiras.
El síndrome de Stendhal es desmayarse, por la belleza rotunda de alguna fontana romana.
Las monjas que ven el David de Buonarotti, a veces, se emboban y se les cae la baba.
Belleza, en suma, del mundo de las ideas platónicas. Decoro templado.
Pasión recatada. Pecata minuta: Porque reproducirs e es propio de los seres vivos,
pero... A estas alturas, y después de tantas escrituras, ¿Qué más da?
Haberlos, haylos. Hay muchas culturas, que presumen de rango, nombre y apellidos.
Muchos hijos, y muchas hijas... Bueno, ¡Y el equilibrio! Alguien que case y una.
Una persona de confianza, que se deje apartar, como el pan duro.
Duro de roer, y nunca promiscuo. Un joven demasiado humano.
Levítico.
Estimado Onnold, entiendo este camino que has trazado. Por estas tierras del sur de América uno podría hacerse las mismas consideraci
ones. No hablo de tu texto que está mas allá de consideraci
ones literarias innecesaria
s que no necesitas ni mereces y que soy insolvente para ello, sino del meollo del asunto. Mi ejemplo -si de ello se puede sacar algún provecho- es que camino al diaconado permanente, he renunciado a ello por causas de cosas mas concretas, es decir: se vive o no el evangelio, los sacerdotes y el sacerdocio ¿se ha vendido al capitalismo en general y está a las puertas del templo vendiendo su palomas o no?¿ te juegas o no?¿ el pobre es pobre o sólo daño colateral? El pobre en toda su dimensión,¿ será una cosa que si no es católica y cristiana-occidental no tiene mas valor que cualquier yuyo silvestre?. La pregunta sigue estando: ¿Quién dices que soy yo? El camino sacerdotal y de todos nosotros depende de la respuesta. El tema está abierto en los brazos de la Providencia
. Un abrazo. Sé feliz. Sergio.