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Onnold N´Galden
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« : 28 de Junio de 2010, 10:27:09 » |
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He ido a catequesis, para recibir una educación teorética, que es portarse bien, en teoría, solamente. La práctica, en la inteligenci a emocional, exige el intercambio de opinión, en debates abiertos, y sin desenfundar espada ni esconderse, por culpa de un ¡Fuego a discreción!
Los ángeles de la guarda pueden ser muy inteligente s, pero para eso son... Así. No en vano, pueden cuidar de cada pequeño huésped. Es un invitado, ¡No más! Como rezaban los Reyes Católicos (Isabel y Fernando): Non plus ultra. ¿O es que hay que evolucionar, como el primer escalón y el último?
El amor se queda igual, por siempre. Claro que un ángel puede aprehender e incorporar alguna enseñanza, si ha sido malaje o travieso. En cuyo caso, va al limbo, donde queda atrapado, en una especie de operación. Como si le estuviesen sacando algunas muelas.
El infierno sí duele, porque retuerce el alma, y hace parecer, a quien vive, un trapo sucio, que es puesto a cocción. A ver si aprende que lo importante es otra alma. No una misma, y que le den todo servido en bandeja. Si hablamos vulgarmente ...
Las palabras se las lleva el viento, pero hay días en que hace sol. O sea: Uno puede decir tacos, si quiere. Pero una advertencia es: Dime con quién andas, y te diré quién eres.
Otra gente podrá pensar que, tal vez, no sea recíproca la convenienci a. No es por fealdad en el discurso, sino porque a los otros no les gusta perder su valioso tiempo. Es como oír, una y otra vez, carcajadas en la oreja.
La cristiandad se ordena en casas de acogida, para feligreses, y hay muchos santos patrones, que, en sus días, hicieron comunidades, con reglas monacales y de monasterios . Las hay mujeres, y los hay hombres. Los colegios de curas, o de monjas, sin ir más lejos.
Otras enseñanzas proceden del Budismo, que es una filosofía. Creer en el vacío, que a todos une, porque a todos chupa y extrae un poco de inteligenci a. Todos somos bebés, como niños gordos, que se ríen. Hartos de comer: Bien servidos.
Y hay otras ciencias. Por ejemplo, la poesía. Pero, sin haber vivido algunos años (más de veinte), a mí, por lo menos, no se me ocurrían buenas estrofas, ni tenía experiencia con los párrafos.
Es por eso que la adolescenci a parece tan desagradabl e.   
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