Era una de esas noches de las que últimamente soñaba con él. Era esa, concretamen
te, en la que había decidido que no habría de pasar nada porque le notaba más lejos que cerca. Era la noche en la que me venció el agobio por estudiar y ni iba a soñar con él porque apenas iba a dormir, ni iba a pensar porque tendría la mente ocupada en temas como química, y ya mi mente había conseguido no escuchar a los gritos y ruegos que el corazón le daba. Era una noche para mí y mi cerebro.
Iba camino al aseo en el pasillo interminabl
e de la universidad, pensando en las entalpías, con mi cuerpo en perfecto equilobrio. Miro hacia el frente y de repente....él.
No era posible, por un momento pensé que era un oasis de mi mente, un engaño paradisíaco del desierto de mis pensamiento
s cuando, escuchando la risa de quienes iban con él, tuve la certeza de que estaba ahí.
Mi cara se deformó, se hizo inevitable mi sonrisa idiota que reflejaba el vuelco que el corazón me había dado, se convirtió mi cuerpo en un sistema irreversibl
e perdiendo todo el equilibrio y concentración que tenía antes de que le divisaran mis ojos.
Y aquí estoy yo, esta noche interminabl
e con mi agobiante felicidad confusa, como una bandolera que ya no sabe que hacer, qué decir, qué pensar ni qué sentir....
31/08/10 1.55 am



