Foro de Poemas y Poesía, un lugar de encuentro para todos los poetas.
10 de Febrero de 2012, 02:32:13 *
Bienvenido(a), Visitante. Por favor, ingresa o regístrate.
¿Perdiste tu email de activación?

Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión
Noticias:
 
   Inicio   Ayuda Calendario Ingresar Registrarse  
Páginas: [1]   Ir Abajo
  Imprimir  
Autor Tema: 5 minutos al volante  (Leído 367 veces)
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.
itzan
Usuario
**
Desconectado Desconectado

Mensajes: 70


« : 01 de Septiembre de 2010, 01:01:48 »



Es una noche tan tranquila, calma, sin señal de otro conductor y una obscuridad que si no fuera por las luces del coche ni siquiera podría ver las palmas de mis manos, ¿Qué estaba pensando al emprender la ida a la boda de mi hermano tan noche? No le hubiera hecho caso a mi esposa que quería llegar temprano para organizar todo, pero tengo tanto sueño y vamos a mitad de camino. Mi esposa se ve tan feliz allí, dormida, Se ve tan dulce con mi hija Diana en los brazos, las quiero tanto… tengo tanto sueño… los ojos me pesan… ya falta poco… ya llegare…

Un sonido de metal doblándose aparece como música de fondo, tenía demasiado sueño como para tomarle importancia y me encontraba en un mar de placer, tan calmo, una calma que me mecía de un lado a otro, que me giraba y me estrellaba con cada giro, uno de esos doblo demasiado mi cuello, pero estos golpes no generan dolor, es como una sensación de calor y placer al mismo tiempo, de calma.
y por un instante los giros pararon y fue sustituido por una sensación de cosquilleo en las piernas, luego, liquido que me empapaba la cara, muy tibio, muy placentero, tanto como este humo pesado que entra por mis pulmones, que a pesar de su pesadez no me molesta, ni siquiera quiero que se valla, solo quiero descansar en paz, me siento tan bien que en realidad nada me molesta. floto entre las nubes, nubes que irradian calor, un calor frio en mis piernas, un calor que derrite la piel en mi cara, pero todo estaba en orden, ni siquiera me dan ganas de echar un vistazo para ver qué pasaba, ¿a quién le importa? ¿a mí no? Me siento muy bien.
¿Ya abre llegado a la boda?, ¿Cuánto falta para llegar?
unos gritos armoniosos se escuchaban lentamente a lo lejos, pidiendo ayuda, una voz que me duerme. Todo se escucha tan lento y grave y mi cabeza gira tan rápido, es una sensación de mareo, de ese mareo que se siente cuando sales de la montaña rusa, de esos juegos de feria que te hacen vomitar, y aun así quiero dormir, y quiero saber que pasa.
¡De golpe! ¡Una sensación de aceleración domina mi pecho!, ¡mi corazón no lo soporta! y mi cabeza esta a punto de explotar por los oídos. ¡Dios mío! Me quede dormido.
-¿Qué pasa?- trato de preguntar, pero de mi boca sale un rugir torturante, un rugir tan agudo y rechinante, como cuando un gato es aplastado por la llanta de un coche y este lanza un último grito al mundo, para decir que aquí murió. Abro los ojos y todas estas imágenes confusas entran por mis ojos tan rápido, tan desconocida s y dolorosas que tengo que cerrar los ojos de nuevo para no desmallarme, mientras, trato de tocarme la cabeza por causa del dolor, pero, mis manos no responden y la confusión me reina, y el miedo es demaciado. –¡AAHH!- de nuevo un rugido surge de mi garganta y tan rapido como aparece, acav. De inmediato toda esta confusión acaba, aquí en mi mente todo esta tan calmo, ya no hay dolor, ni nauseas, ni ningún otro sentir desgargante .

-¡Diana! ¡ven con papi! ¿Qué vas a querer que te traiga santa Claus?, ya faltan cuatro días.
-papi te quiero mucho- responde mi hija mientras desaparece en la obscuridad de mi mente, con esa última mirada de belleza que se encuentra en los rostros de los hijos, esa inocencia de mi hija, que desaparece.
De inmediato despierto en lo que parece ser el infierno, ahora si comprendo lo que pasa entre tanto humo y fierros torcidos. -¿Están bien?- me pregunto en la mente ya que mi vista esta hacia abajo y al frente, mirando eso que era mi cintura, observando que ahora se encuentra en una posición diferente, tan inhumana, desgarrada, con una pierna faltante, escondida entre la torcedura de partes y la otra tan lastimada… Esto es una pesadilla. -¡AAHHH!- de nuevo ese ruido sale de mi boca, y me doy cuenta que no puedo mover ninguna parte de mi cuerpo, ni siquiera puedo voltear asía un lado para ver como se encuentra mi esposa y mi hija… ¡DIAANAAAA! Grito en mi mente, tratando de obtener respuesta, pero una gran sensación de expansión en mi pecho detiene todo, me presiona tanto y a pesar de que mis heridas son traumáticas, el dolor desaparece casi por completo, duele mas no saber si mi esposa y mi hija se encuentran bien, parece imposible entre tanto humo y metal que esten vivas, que esten hasalvo. Tan solo hace cinco minutos las estaba observando, allí dormidas, tan tranquilas, pero mi cuerpo no obedece y me doy cuenta de algo aun mas terrible, ¡eso! ¡eso que esta entre los fierros! ¡NO POR DIOOS! Es la manita de mi hija, no la alcanzo, no se mueve y no me responde. Hola hija.

por: juan francisco verdugo arredondo
En línea
Foro de Poemas y Poesía, un lugar de encuentro para todos los poetas.
« : 01 de Septiembre de 2010, 01:01:48 »

 En línea
Páginas: [1]   Ir Arriba
  Imprimir  
 
Ir a:  

Powered by SMF 1.1.16 | SMF © 2006-2009, Simple Machines
| Sitemap


07 de Febrero de 2012, 21:09:55