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Onnold N´Galden
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« : 02 de Septiembre de 2010, 02:45:13 » |
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Temas afrodisíacos
Aunque se vaya la duda, en el sentido adelante, y vuelva, hacia atrás, con el vendabal subsiguient e, de satisfaccio nes perpetuas, considerand o mendicante al cuerpo científico,
cumplido es el modo de contento personal, estabilizan te. Lo mismo que el chupete, el biberón o el cigarrillo. Pues una esquizofren ia, galopante, pudo pasar al otro barrio, a mejor vida.
Así, se van las Meninas, con su pintor, Da Silva y Velázquez. También, la mancha de mora, con otra verde se quita. Y una sombra da lugar a una silueta, y ello, a una imagen. Lo virtual, en tiempos de Platón, era mediocre. Hoy día...
Hoy es, siempre, todavía. Y Afrodita tiembla, en su cama, pues es grande y loable, pero aguza sus dos oídos. Temiendo ser llevada al frente y hacia delante. En la vanguardia de un foro, entre varios amigos.   
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Foro de Poemas y Poesía, un lugar de encuentro para todos los poetas.
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« : 02 de Septiembre de 2010, 02:45:13 » |
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Onnold N´Galden
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« Respuesta #1 : 02 de Septiembre de 2010, 02:52:11 » |
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De la cuna, al matrimonio
De la cuna al matrimonio, como del moño a los tacones, o de la cintura a los pantalones, y de los labios al puñado de frambuesas, transcurren tantos meses, como centímetros. La distancia provoca el trauma, si es, de un salto, recorrida.
¿Mi piel es un trapo, mi boca una fruta, mi pelo un par de zapatos? ¿Me voy a casar con un niño? Éstas y otras preguntas, ahora, mejor responderla s a quienes pueden obtener, de ellas, el arrogante empujón, para decidirse.
Es muy fácil. Es como esperar cincuenta años, a la sombra de un árbol, y agarrando, con la mano, un abanico. Pues no, señores. Hay arco iris multicolore s. Y, de tantas estrellas, en la Galaxia, seguro que alguna brilla en rojizo. Por eso, poquito a poco. Más vale volver a casa, que echar a correr, por deporte...
En mangas de camisa.
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Onnold N´Galden
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« Respuesta #2 : 02 de Septiembre de 2010, 03:00:14 » |
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Seriedad ceremoniosa
No cabe un minuto más, en el día. Por eso, vida mía, el melón trae pepitas incontables y sabrosas. La sandía varía de color, del rojo al rosa, o los sapos croan, y saltan, y son felices.
Variando la virtud, olvida el vicio quien procede del roce, como las llamas de los pedernales toscos, y del mechero Zippo. De tal manera, carnavalera, se va haciendo un sincero homenaje al cavernícola.
La hembra le besa, y él se equivoca de frase. Ahora, trata de echar a correr, pero el padre le pone la zancadilla. ¡Es una noche! ¿No se dan cuenta? Cuando nadie me ve... Puedo ser o no ser. Cuando nadie me ve... (Y le dan un trozo de pan, que viene en círculos).
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Onnold N´Galden
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« Respuesta #3 : 02 de Septiembre de 2010, 03:05:43 » |
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La noche de Bodas
La noche de Bodas, en esa habitación tan bien decorada, se antoja memorable, nada más pronunciar su nombre, cual ocasión rumbosa y salerosa, que sabe tan substancios a, que embriaga, mas no empalaga los versos oníricos.
Tal vez, le venga bien ese nombre fantasmagórico, de Fígaro. O Zigurat, y esas pirámides de los Andes. O jardines colgantes de Babilonia. Y las siete Maravillas del mundo... Tan remotas, siempre, del turista.
Si bien, se acerca, todavía es hoy, y hoy dura, como un cuarto de hora, presentando un esquema, ante otros alumnos, en clase de Historia.
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Onnold N´Galden
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« Respuesta #4 : 02 de Septiembre de 2010, 09:50:10 » |
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Las reglas del juego
Que rimen o no, bástele, a cada día, su afán. O que converjan en un credo. El lector abogará por su propio bienestar, ya que no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar a entender un poema.
Luego, escribidor, agotará su vocabulario, entero. Mas no podrá satisfacer su necesidad de atender a los ruegos, de otra gente, en su afán por ayudar a los demás, que participan, también. Porque bástele, a cada noche, su miedo.
Cada unidad biológica se preparará, en soledad, día y noche, como Saimaza, el café de los muy cafeteros. Y las mil y una noches son pocas, netamente. Me refiero a incordiar al mundo, alrededor del cuál cabe mucha gente.
Naciendo y renaciendo. Y aún habrá días y noches, sin tregua. Porque son imaginacion es, de posición, con nuestra estrella solar. Son cuentos; un disfraz: ¡Un chiste! La realidad. El humor es, eso sí, un tema serio.
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Onnold N´Galden
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« Respuesta #5 : 02 de Septiembre de 2010, 09:59:50 » |
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Perdurar en la memoria colectiva
Transcenden cia y longevidad, más lejos de la vida carnal, apurando, a sorbos, ese Santo Grial de los recuerdos, es parecido a iluminar una senda. Por consiguient e, la luz brotará, necesariame nte, en las ofrendas.
Lo importante es participar, o proporciona rle al otro (que es tu papá), sea quien fuere, una alternativa al aburrimient o. Es, por eso, que la travesura encuentra su fin, y la responsabil idad surge, de los infiernos (de los infiernos de su infancia repiquetead ora y puñetera).
Pues sí, porque ese prójimo o amigo (repito: Tu papá, para que comprendas) agradece ese don, que viene del cielo, por medio de vos. Canalizando un rango, una disciplina y algunos mandamiento s. Y lo más confortable es predicar con el ejemplo. Es decir: Elige tu modo.
Por ejemplo: ¿Te portas mal? Aprenderá tu papá a no seguir tus caminos. ¿Te portas bien? Te recordaremo s. Bueno, quienes nos sobrevivan. La memoria elige a quienes van manteniendo esa llama. Donde la cruz arderá, finalmente. Ese ardor. Ese amor por el Derecho.
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Onnold N´Galden
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« Respuesta #6 : 02 de Septiembre de 2010, 10:15:20 » |
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Lo que mucha gente sabe
Hacer el bien es muy sencillo, pero lo sencillo duele. Duele tanto como arrastrarse, en el pasillo, pensando en las trincheras, y llegar a la cocina, para matar al enemigo, que es un pollo, al ajillo. E introducirl o, poco a poco, en el vientre.
Hacer daño es lo que causa antipatía, y se parece a pintarse la cara, al óleo. O pillar cualquier trozo de pan, del suelo, y rascarse, con él, donde te pique. Alivia una necesidad absurda, que todo el mundo tiene. La necesidad de merecer la cruz, de la que tanto hablan los vencidos.
La suma de ambos comportamie ntos, es cristiana. Si pecado original es llegar tarde, pecado venial es tirarse un cuesco. Lo mortal es insultar a tu propio padre. Repito: Tu prójimo, en ese empleo. Así es cómo los elegidos tampoco es que lleguen muy lejos.
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