Dolorida por siempre estará mi espalda.
Por siempre dolorida, hablará de dolor.
Mi espalda desnuda, boca arriba,
arruga mis sabanas sumidas en el temblor,
mil veces amargo, inquieto y crudo,
de la crudeza amarga, es mi sabor.
Dentelladas de sueños, violentas y ciertas,
descarnan mi conciente, en el inconscient
e
más puro por recordar.
Soñarte aún despierta.
Como si realmente presente, estas, o te vas.
Te sueño amargamente
.
Te sueño siempre más.
Ni mis años enteros de prisión pagarán,
la tremenda intención del olvido.
Pero nadie me encierra entre cadenas,
que no me dejen tu voz escuchar,
ni sentir tus breves latidos resignados,
lentos, arrítmicos y perdidos.
Te escucho siempre más.
La ventana abierta, inunda siempre
con aire entre tibio y frío, la habitación
donde yace tu boca casi entreabiert
a,
y tus ojos enteros que ni miran la nada.
Te veo de forma incierta, fugaz.
Tal vez te crea siempre cerca.
En tanto, arrugo mil sabanas más
con mi espalda dolorida por la pasión.
Y seguiré rompiendo esos trapos de color,
que arrugan el inevitable olvido del dolor,
cuando te sigo soñando entre el aire cruel,
casi tibio y frío, de la oscura habitación.
Dicen que dos años bastan para aliviar.
Pero ya van tres, y mis sabanas se siguen
arrugando cuando mis doloridas espaldas,
tratan de entender que es en vano olvidar.
Porque mientras viva yo, estarás siempre
viva tú, hermana mía.



