Una estrella comenzó a enfermar a través del tiempo, y como ya no había cura, cada noche a eso de las 12 estornudaba a los días que ya no le importaban los años y con eso también las horas. Y fue así como el tiempo la aprisionó y lo hizo sin decir ni una sola palabra, simplemente la hizo enfermar para desaparecer .
A los lejos… la estrella siempre tenia en su poder una hoja y un pincel, en donde cada vez que se encontraba con una tristeza inesperada, escribía y escribía y luego de leer y leer, lo mandaba mediante el viento a su destino.
Era para el sol, que a lo lejos se encontraba.
Nunca respondía, y la estrella se ponía cada vez mas enferma.
-¿Cómo lograría que el sol le respondiera?-
Ni ella lo sabía. Eso era triste, era trágico, era monstruoso.
Luego de un día sin luz, como a eso de las 9 de la noche, vino una pequeña gota de rocío con la hoja de un árbol, cayo justo en el regazo de la estrella que ya reposaba en esa nube que la mecía para que se alejara de lo eterno.
La hoja era de parte del sol… no decía mucho pero tuvo un enorme significado para la estrella. La estrella lloró y con las lágrimas en sus pequeñas manos escribió: “Gracias por tener a tu ausencia cuando te necesite”.
La nube muy confusa le pregunto: -¿y eso que significa?.
–Su presencia- respondió ella.
Aunque el ya no rose mi mano, esta pequeña hoja demuestra que puede estar a mi lado sin tener que estar aquí, y aunque esto no sea cierto, yo lo pienso así y por lo tanto me hace feliz. La nube con lágrimas en la mirada comenzó a acariciarla hasta hacerla dormir. Al día siguiente ya todo pasó, era otro día y lo que pasó ayer, se queda en el ayer.
La estrella no podrá entender nunca este ciclo del destino.
Siguió enfermando y el tiempo no se aparecía por ningún lado. La estrella enfermó de gravedad, la nube que la meceaba no podía hacer nada, lloraba con desesperación, sus hermanas que en las constelacio nes reposaban no podía ayudarla, estaban prisioneras, pegadas a los astros, muy lejos del sol.
La estrella estornudaba cada vez mas fuerte y a cada estornudo sus fuerzas se acababan, tomó por ultima vez la ultima hoja de papel y escribió el único pensamiento que la hundía por dentro y le destrozaba el alma: “! Fui una torpe, en que mundo habré pensado en quererte, si muy bien yo sabia que ni imaginando un nuevo sueño yo podría tenerte”! y ahí todo se oscureció.
La nube que vio de cerca la transmutada agonía de la estrella saco su conclusión: “Mi pequeña estrella es quien cada noche manda sus mensajes al sol, se desvela pero no hay respuestas a sus sueños. El sol… no responde más. El sol es el mismísimo tiempo, el la enfermo hasta hacerla desaparecer . La estrella que yace dormida aquí en este rincón es la distancia, que sin miedo a nada manda sus segmentos al tiempo, pero solo el será el encargado de responder.



