LA PARTE PERDIDA
La parte que te tocaba para el resto de tus días
está perdida desde hace tiempo.
Aquel día ella cumplió diecisiete años,
te la encontraste en la cocina a la hora de desayunar,
te sorprendió ver cómo te sonreía,
pensaste que quería jugar contigo,
pero tú no tenías ganas de jugar,
sabías que ella no te quería,
sabías que era su cumpleaños
pero sólo te preocupaba no hacer el ridículo
mostrando todo el patetismo de tu amor.
No recuerdas ninguna de sus palabras,
sólo el acto de poner la leche en el fuego,
lo bien que medisteis para dos tazas,
lo en su punto que las servisteis,
su felicitación por lo bien que lo hiciste,
tu bajar la mirada y ese medir cada una de las palabras.
Ella te sonrió de una forma nueva,
era su primera sonrisa de diecisiete años.
No recuerdas haberla sonreído.
La parte que te tocaba para el resto de tus días
comenzó a perderse.



