Suena la canción del amor que no sientes
y sueñas que vas a morir
y venderías tu alma antes de hacerlo
para que la vida no fuera tan injusta
y no ahogase la respiración
de ese bebe que quisieras que fuera tu hijo
por ser su madre quien es
y estar ella sufriendo tanto,
mirando a esa urna donde él está,
tan pequeño y encerrado,
con los ojos no abiertos y sin llanto,
con cables que le ayudan a respirar
y suero que lo alimenta.
Como tú hace diez años,
en ese erial de tierra de nadie,
entre la vida y la muerte,
bajo los focos deslumbrant
es de la nada.
No sabes si él tendrá ya sueños,
ni si tendrá fuerzas, pero ella sí,
y no se merece que su sueño más alto muera,
no se merece que su esfuerzo más grande muera.
Tú sin titubear darías la vida por él
en un intercambio en la cruel balanza del mundo.
¿Pero qué importa tu deseo auténtico
si nunca se han hecho reales
y casi te dan ganas de desear su muerte
para que la vida te contradiga y él viva?
Suena la canción del amor que no sientes
y sueñas que vas a morir
y venderías tu alma antes de hacerlo
para que la vida no fuera tan injusta



