me bendigo a mi mismo por tener tus ojos clavados en mi mente, por amarte hasta la locura, por querer poseerte y por poder tenerte
me odio a mi mismo por ser bueno contigo hasta el punto de ser un completo idiota
bendigo lo que soy lo que vivo, la poesía que he recitado he para ti
la vida que he vivido en tus sabanas, el tiempo que corre mientras lo hacemos
benditos los orgasmos que te he dado que he sentido, el aroma que de ti he percibido
las cosas que vagamente me haz enseñado
bendita seas tu por volverme loco;
loco por el suave respirar de tu boca de tu ser mientras te acuestas junto a mi.



