Un regalo del cielo por tu ternura eres
de sonrisa brillante y de mirada tan tierna;
son tus manos dulzura, a mi vista mil placeres,
de cuerpo divino y de caricias eternas.
Mujer que amas las cosas sencillas, lo bello de la vida,
buscando solamente levantar del suelo mi alma herida;
entregas tus esfuerzos y con tu mirada perdida,
sonriente con tu beso resucitas la alegria escondida.
Recibi yo del cielo una mujer, un regalo de oro,
aunque lo he perdido por designio divino;
fue de Divina asistencia encontarte en mi camino,
mi consuelo, una mujer que es un tesoro a mi vino.
Mujer de rostro sencillo y de dulces palabras,
de tiernas caricias que me apaciguan las ansias;
amor de mujer que me deseas, son tus brazos mi abra,
es tu regazo mi destino, tu amor no entiende de distancias.
Un tesoro escondido que ahora llevo en el alma,
un beso querido que nunca se apaga;
que me arde en el cuerpo, en la mente y las ganas,
la mujer que es valiente, la mas dulce y mi mas grande paga.



