Miro al espejo y algo ha cambiado, no hay nada de mí que esconda, nada de mí de lo que me restrinja. Lo que se destaca en el espejo es mi cuerpo imperfecto, visto como algo precioso y preciado, pues dejó de pertenecerm e a mí para ser de aquél que es mi tesoro invaluable, lo que más amo, una parte de mi, que ahora necesito sin saber que me hacía falta.
Miro al espejo, todo el miedo que rondaba lo que sería mi primera vez ahora me causa gracia, se esfumó dejándome sólo su dulce e infantil recuerdo. Sin temores ni duda alguna, me entregué por amor en una expresión genuina y espontánea de todo lo que por él yo sentía. No pudo ser más perfecto, no hubo presiones ni afanes, era el tiempo tentado a detenerse cual cómplice de estos dos enamorados.
Miro al espejo, lo recuerdo claramente, mi corazón ya estaba doblegado a su alma, mi cuerpo se erizaba y estremecía con pequeños contactos de sus dedos en proximidade s de mi piel. Mi voz encontró palabras para mi deseo y verbalizó lo que el calor de mi vientre clamaba: Olvida tu promesa, viola los límites ya planteados, entra en mi cuerpo, báñame con tu perfume, llena mis entrañas con tu vigor, déjame sentir tu fuerza, el calor y el encaje perfecto de tu hombría entre mis piernas, ámame amor, ámame, que cada parte de mí muere por ti.
Bajan las revolucione s, respiro, no está él y no quiero vivir esto sin él, miro al espejo. No puedo mirar mi cuerpo de la misma manera, su color me recuerda esos labios que lo recorrieron, ese amor con el cual se dibujaron en mi mil y una formas, mis dedos aferrados a su espalda, mis piernas atrapándolo acercándolo a mí. Sigiloso y risueño llega el recuerdo de un primer dolor, una presión asfixiante, el reconocimie nto de un obstáculo entre él y yo, un umbral por atravesar para llegar al encaje perfecto. Recuerdo lagrimas escapando de mis ojos, dolor pero amor, dolor que solo por amor permito y acepto. Hay un cuerpo casi inmóvil sobre mí, moviéndose tiernamente, evitando lastimarme, siento su corazón preocupado, veo sus ojos enamorados preguntándose si estoy bien, respiro, lo dejo entrar y ya dentro lo abrazo, no lo quiero dejar ir, ¿cómo le explico que este es mi lugar?, así con él, con entrega absoluta y reconocimie nto de que es él aquel que yo soñé y por el cual espere toda mi vida.
Miro al espejo, me encuentro vulnerable, tanto lo amo que reconozco que la fortaleza y el escudo de hielo que cubría mi corazón han desaparecid o. Nada quiero callarle y de nada quiero privarle, ahora su felicidad es mi felicidad y siento que no hay nada que por él yo no haría, nadie quien por él yo no sería.
Miro al espejo y es así como quiero recordarme siempre, sin pertenecerm e, humanamente incompleta, enamorada y totalmente amada. Miro al espejo, es dicha y es plenitud lo que expresa mi sonrisa. Miro al espejo, te veo a ti en mí. Miro al espejo. Miro al espejo mi amor.
[/size][/size][/size][/size][/size][/font][/font][/font]



