
La tristeza me empapa con el dolor de tu ausencia.
Crece la angustia cuando tú te alejas.
Me pongo a pensar que andarás haciendo a la distancia.
Quiero volver a tenerte,
no puedo esperar más segundos agónicos sin ti.
Encerrado en las paredes de mi mente
siento que tu alma es la que da aire a la mía.
Eres el estímulo de aprender a amar,
de quitar los miedos,
para poder mirar al cielo sin melancolía.
Cada minuto que transcurre sin ti
siento que mi ser pierde fuerzas,
malgasta los momentos.
Cuando tú no estas aquí, conmigo
aprovecho para soñarte.
En mis fantasías veo tus ojos
y un escalofrío recorre mi cuerpo.
Beso tus labios de miel y me endulzo con tu sabor.
Acaricio tu cuerpo, siento tus manos.
Luego despierto, y no estas ahí.
No puedo resistir otro instante vacío,
voy a llamarte, voy a quererte.
Vienes de inmediato con tu eterna ternura
para saciar mí sed de amor,
mi inagotable pasión de cariño.
Pasamos tiempos de pura libertad
en compañía de nuestros corazones hechizados.
Para luego nuevamente dejarme con mi triste soledad,
y mi idiota obsesión por el amor.
Sueño en solitario, esperando volver a verte,
para poder besarte, abrazarte y decirte
que no hay mujer que complete mi vida
como lo haces tú y tu simple presencia.



