Traigo una jaqueca tolerable pero que me ha venido martillando todo el día. Bendito día porque pensé mucho en tí.
Oh amor! he pegado carteles con tu luz en todas las paredes posibles,
te he anunciado a través de ondas sonoras, a veces gritando y otras a susurros.
Te he cantado como aquellos fantásticos seres marinos cantaban a los navíos solo que yo no he conseguido que en mi arrecife se estrelle tu barco.
Oh amor! ¿por qué andas tan solito? Yo sin tí.
La otra vez te ví en unos ojos grandes poco expresivos,
luego en una risa pude oir tu voz,
te sentí en unas manos calientitas
y conmigo te acurrucaste en azul vagón.
Pero ¿por qué no te quedas de una vez?
Oh amor! he pensado mucho en esto, tu tan solito y yo sin tí.



