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gaviotadelalba
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« : 09 de Noviembre de 2005, 01:06:47 » |
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Mujer Maltratada (El Borracho)
Era una noche tormentosa,
Ella con temor le esperaba,
La misma rutina desde que sé unió a ese hombre que con engaños la enamoro,
Él mismo que hoy hace pedazos su estima sin compasión.
Siempre llegaba borracho,
Altivo encima exigía y sin motivo puñetazos le daba,
¡Mujer dame bocado que tengo hambre!
¿Y de donde si ni siquiera un quinto le había dado?
A duras penas unieron sus vidas y entre miseria y fango de la vida,
Ella por no dormir en pisos fríos, en ese hombre vil busca consuelo.
Ella siempre malhumorada,
El mal educado y sin disciplina le daba bofetadas,
Como si fuera su pan de cada día,
¡Era la forma de decirle que la quería!
La riña era frecuente,
Pero a puñetazos la rendía,
Los gritos eran atrayentes que hasta el vecindario se enteraba de todo,
¡Quedaba rendida y cansada que hasta el silencio la comprometía!
Era un día triste como tantas otras noches,
Ella con su vientre a puro dolor, calentura y escalofríos,
Le daba el aviso que era hora de traer al mundo inocente criatura,
¡Ahora si que se ponía la cosa mala!
Y el pobre niño no tuvo mas que el llanto agonizante y doloroso de su madre,
¡Pues ella temerosa no sabia lo que debía hacer de ahora en adelante!
La noche caía lenta, afuera el frio sé hacia mas duro,
Él en la cantina no dejaba de beber pues ya celebraba el retoño que como macho había engendrado,
Pero su éxtasis era tanto que no dejo de ahogarse una vez mas en el licor,
Y volviendo a su chacal a puras tienta arrastrándose y agarrándose de las paredes para poder llegar.
Solo se oían maldiciones y la vieja puerta abrió a empujones,
Ella asustada y a la defensiva sabia que seria otro día de puños y bofetadas,
Lo miro esperando su pan de cada día,
El entonces por primera vez no levanto la mano,
Solo la miro con la mirada extraviada,
Ella al verlo que vacila se llena de valor y le grita,
Despiadado, ¿Por qué vacilas, Es que ahora que quiero morir no me vas a matar?
Ella malhumorada y sin fuerzas aún le gritaba.
¡Que! ¿No me vas a golpear, No me vas a masacrar?
¡Mátame, Por favor muerte dame!
Pero esta vez él la había respetado,
Pero ella aún no entendía y histérica le gritaba,
¡Que! ¿ Es que hoy no tomaste licor o acaso ya te enmendaste a Dios?
Él fingió no escucharle,
Y mirando al retoño que dormía,
Y con mezcla de cariño y estupidez dijo a ella,
¿Porque me ofendes?
¡No entiendes, no comprendes!
¡Si te pego se despierta el niño!
Y ella por primera vez sintió que él había cambiado,
¿Pero hasta cuando?
¿Hasta cuando durara en él ese espíritu de hombre abnegado?
A. B. © Alty Gaviota Del Alba Todo Los Derechos Reservados 9/28/05    
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