Me guardo mi alma en un cajón con llave,
en ese inmenso vacío que cae y no sabe nadie,
en el cuarto sin ventana abierta,
donde nada ni el aire fresco entra,
me acurruco con mi cuerpo frío,
y poco a poco voy perdiendo mis sentidos.
Tirarme al fondo del mar ya lo he echo,
llorando en la marejada,
me mentistes y no tiene remedio,
la corriente me lleva mareada,
te pierdo en el olvido al igual que cada otoño,
en el congelamien
to de las hojas marrones,
como el vuelo en la habitación del polvo,
cuando la soledad no admite canciones,
te niego y niego que vuelvas,otoño.
Nombrame el nombre de sin perdón,
líate si quieres de penas y confusión,
olvidame sin recordar que me tuvistes,
no me hagas sufrir tu estancia de mis ojos tristes,
si quieres,líate con otra a la que quieras matar,
pero que no oiga yo sus lamentos y sus gritos clamar,
que asín me acuerdo de tí y de esta amarga oscuridad.
Aunque me pregunto ¿de qué vale amar?
para que,¿para que todo a su vez se desvanezca,
y nos derrumbemos como un muro,
al que tantas guerras aguantó tan duro,
nos marchitemos como una cerilla,
al igual que la leña en la chimenea encidida?
No,prefiero morir y volver a crear mi torre,
renacer del humo como un ángel,
volver a ver ese claro de luna de noche,
no saber que tuve del amor su hambre,
no volver a notar en mi cuerpo cada uno de tus roces.
Fallecer, en lo más ondo del acantilado,
viendo toda mi vida correr de la que he estado,
sufrir en un golpe roto y seco,
lanzar una gran lamentación y romper el silencio,
me acojo,a la más mala eternidad,
antes de sentir tu maldad,
correr escapando de la alegría blanca,
aunque tú estés allí tan callada,
descender de un foso sin tocable fondo,
para poder vivir mi vida a mi antojo,
sin saber que estás aquí,en mi casa,
sabiendo que ya a mí,nada me pasa.



