Ay esperanza lejana,
portento de mi desvelo,
que manchas inerme el cielo
y acechas en mi ventana.
Si apenas tu mejorana
llenase mi desventura,
si apenas la descordura
de tu calor junto al mío,
hiciera tesón y desvío,
en esta voraz cordura.
Es cierto que busco en vano
y el verso resulta leve,
ante el trinar de la nieve
de tu silencio profano.
¿Es tanto el rencor tirano
que a fuerza de lo vivido,
en tu recuerdo ha nacido
la niebla de lo intangible?
Y aunque resulte imposible:
estoy viviendo tu olvido.
Por tanto -yo no reniego-
es necesario en reja,
que no resulte mi queja
un deshilar sin sosiego.
Que no se juzgue de ruego,
el verso que te remito,
pues no en el lodo gravito,
ni en el ocaso de sal,
aunque resulte carnal,
pensar que te necesito.
Alberto Madariaga
(2011)



