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Autor Tema: I.L.U.  (Leído 1674 veces)
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Kratylos
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Argentina Argentina

Mensajes: 43


« : 13 de Octubre de 2012, 05:32:59 »



1.

He estado en las entrañas del infierno pero hoy, hoy vuelvo de su corazón.
¿Por qué rojo es un rojo y azul el azul?, hubo allí tormentas inexplicabl es de lluvias irrefutable s, como jeringas caían en cada ojo, y cada pupila lloraba un caos de nieve papel.
¿Cómo relatar la sensación ocre? ¿Cómo describir los sentimiento s sin tiempo que oscilaban entre los principios y el Edén?, pues sí, estuve en el jardín perdido. Era tan hermoso como lo mismo que puede llegar a «ser» hermoso. Era tan bello como la desconocida alma de la misma belleza en su plenitud de amor. Era maravilloso, ¡el jardín perdido en el perdido paraíso!, sólo fantasía allí se respiraba, nuestros pulmones conocieron la magia.
¿Y mi corazón latía?, ¡cómo nunca!
¿Y mi mente pensaba?, como siempre...; mas cada tormentita feroz que detrás de cada momento crepé se ocultaba timorata, refulgían en colores inefables que perlaban como un millón de soles a los astros de cada latir. Mi sangre hablaba en silencio. Y por momentos que desearían regresar, dejaba en verdad de pensar.
¡Y cuántos ríos escarlatas habré nadado!, pececitos de terciopelo con escamas de fuego líquido me iluminaban el paisaje atroz.
Hubo días blancos, grises, negros, ¡violetas incluso!, lilas como una flor, azules como un océano enamorado y celestes como la mirada del cielo que exclama ¡libertad!, días dorados en el plexo de la existencia, ¡eternidades y más eternidades!
Y sólo un Ser, una Esencia, un espíritu, ¡una alma magistral!, ánima de los ríos y los bosques, ¡consciencia de las tierras del fuego!, corazón del fin del mundo; toda concentrada en una «una». - Tomé su mano, la besé, jugué con sus deditos de cera, pequeñitas como la bóveda de un pajarito, tanto que en uno de sus deditos cabía una media luna cósmica; su tacto era (es) el vivo placer amoroso de un sensible-sentimiento de inefabilida d, ¿cómo explicar quien acaricia o por el viento acariciado es?, la frescura de un día en amor es el suspiro de la eternidad. Mi corazón madura como los climas que vienen y se van (mas siempre siendo los mismos sin serlos y aún siéndolos) en épocas y épocas de una ovalada Tierra de realidad en Fantasía. Si yo soy el mundo ella es el cosmos. ¿Podemos fundirnos en una eternidad, y sólo... y sólo por una eternidad?, una eternidad es suficiente. Siempre... siempre una eternidad es suficiente.
Sus labios, sus miradas, su cabello, ¡su energía!, radiante de amores nocturnos, ¡oh... corazoncito triste y lastimado!, con un beso lleno de luz he querido iluminarlo lo suficiente para alumbrar la pupila oculta de la Eternidad más he fracasado. Sólo he podido iluminar algunas pequeñas eternidades dentro de la misma Eternidad.. ., algunas noches, dentro de la misma Noche. ¡Ay... cuánto dolor me ha causado y aún me causa!..., y muero cada día un poco al no decirte que te quiero.
Pequeños fragmentos de nuestra alma se escapan en cada lágrima, ¡y qué sean libres! ¡Libres!, aunque ello me cueste el alma, el ser y la vida. A veces, los precios más altos no llegan nunca a ser los más altos, ni siquiera, en la mismísima cima de niebla. - Pero en este momento (porque hoy no es hoy) no vierto ninguna perla en la negra seda de la existencia impía.
Pero... pero ¡cuántas estrellas he derramado en una Noche!, he dicho en una carta y vuelvo a decir acá. Mi melodía es melancólica y uno de estos días haré llorar al cielo.
Sus besos, sus caricias, sus ojos, su radiantísimo mirar y cada una de las infinitas chispas de oro que su sagrado tacto hacían explotar, ah... ¡¡ah!!, ¡grito en silencio por amor!... ¿me escuchas, cariño? ¿Me escuchas?; jamás cambiaría tus cariños y tus magias por nada del mundo ni del universo, por nada del cosmos ni de la existencia, ¡jamás! No eres un reemplazo de nada en mí, yo tengo mi corazón y mi vida, pero el tuyo es a quien he mirado, ¿puedo explicártelo acaso con pensamiento s, palabras tangibles o invisibles, con algo, incluso?, mis ojos reposaron junto a ti desde hace cuatro eternidades, ¡y ni siquiera yo era consciente del enorme afecto que por ti poseía!, ¿y fui cobarde?, que los dioses invisibles así lo dictaminen. Me he animado a jugar con fuego, ¡y me quemé!, pero no en vano. Siempre, de alguna u otra manera, sabía en el fondo que te quería. ¿Qué me importaba perder el corazón si fuera éste a caer en buenas manos?, se, miamada, que contigo estará a salvo... y lo está.
¡He roto el silencio que mi mismo corazón desconocía en su secreto amor!, y me has escuchado. Ahora... ahora que todo lo sabes, tal vez sea lo mejor que te ame en silencio. Pues si el dulce y agrio y salado amor es eterno, sabes muy bien que yo, mis afectos y mis cariños, siempre te querrán... siempre-siempre-siempre, mi esposa imaginaria, siempre te querré.
Ahora, aquí y ahora, sólo siento y así escribo. ¿Son pensamiento s los recuerdos?, ¿acaso pensamos nuestros sentimiento s para dales formas? ¿Piensa a veces y en soledad nuestro corazón? ¿Piensa bajo un cálido manto de tristeza húmeda nuestro silencioso Ser? ¿Y nuestro espíritu, que siempre duerme feliz en la cama de la blanquita luna?, mientras sí: nuestra maldita consciencia juega como dos pequeños felinos machitos junto a la bastardita razón. Al diablo. Vivimos en una Vida, y gran obra es su Poesía, somos los grandes artistas y moriremos contempland o nuestro Hecho.
Querida, cariño, y amante, sé porque me conozco y he conocido el mundo, sé... sé que jamás encontraré a alguien como tú. Nunca habrá ni hubo ni hay en esta Tierra tan ornamentada en bellos paisajes una delicia espiritual en tu peqeñito y hermoso corazón, ¡ay corazoncito de Noche!; créeme ahora tú, lo que digo no lo digo con palabras sino que con Amor. ¡Lée entre líneas!, como buscando el secreto silencioso que dice quien hace latir los sentimiento s más puros en cada uno de sus silencios, entre cada latir y latir. ¡Cómo el espacio que se esconde entre cada letra y que nos dice algo entre cada palabra!
¿Debo lamentar el amarte?, hay mujeres muy bonitas allí afuera, ¡y cuántas estrellitas brillan en la Noche!, mas yo he elegido la Noche. ¡Despréciame si quieres!, pero no amo para ser amado ni quiero para ser querido, lo que es «es», y el verdadero querer y el verdadero amar, aman y quiren aún sin ser queridos y amados. Sé que me quieres y aunque no me ames a mí me bastará para vivir, aún estando muerto... pero no por ésta tempestad a la cual he milagrosame nte sobrevivido, sino por el trágico hecho de haber nacido muerto. ¿Pero es que los muertos no viven o no tienen vida?, ¿cómo, entonces, puede latir mi corazón y cantar mi alma?, ¡si estoy muerto! ¿Muerto en vida?, ¡pues qué ironía!, ¡pues me siento más vivo que nunca en esta vida!, puedo amar, querer, ¡amar y querer como nunca jamás en un millón de vidas podría alguien querer o amar!, ay... ¡cómo late mi corazón y como grita cantando mi alma al punto de desafinar entre sonrisas de simpatía!...; y estoy aquí porque estoy en todos lados, y por eso, elijo estar contigo. Elijo estar contigo. Miamor... ¿sientes mi presencia?
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